La Palabra del Domingo- 6 de enero de 2008
6 de enero de 2008
Mt 2,1-12 1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
5 "En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: 6 Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe
que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
Epifanía
1.- Siempre me ha parecido extraño que unos sabios, de lejanas tierras, acudieran a Belén en busca, o mejor dicho, para encontrar, a alguien que no conocían. ¿Qué les podía impulsar a ello?, ¿Qué extraña llamada fue la que les atrajo? Cuando no sabemos qué responde a algo que nos produce duda o perplejidad echamos mano, en muchas ocasiones, de lo tangible, de lo que puede demostrar aquello y, así, tranquilizamos nuestra conciencia y nuestras ansias de conocimiento. Y a esto también se le ha pretendido encontrar respuesta. Al parecer, por aquella época un cometa surcó el cielo, indicando el camino a seguir. 2.- Sin embargo, aquí no hemos de fijarnos en el dedo que señala a la luna (en este caso el cometa) sino que la cuestión es muy otra: hay cierto paralelismo, de resultado, entre estos sabios que llegan de oriente y la figura de Tomas, el incrédulo discípulo. Sin embargo, lo que centra la atención es el hecho mismo de esa manifestación que es, al fin y al cabo, el significado de la palabra epifanía (del griego epifaneia). 3.-¿Qué es lo que hicieron los sabios? Creyeron en la existencia del Mesías sin haberlo visto, tan sólo confiados en la dirección de un astro que les mostraba el camino. Esto es, creyeron sin haber visto, esto es tuvieron Fe. Tuvieron, como dice S. León Magno, docilidad a aquel astro. Y ¿cómo tener docilidad a un astro si no se entiende que está guiado por una fuerza superior a nuestro entendimiento? 4.- Dice el Salmo 71 que “se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra”. Y los sabios, representando a todos aquellos que no pudieron estar presentes en tan magno acontecimiento dieron testimonio, aunque tuvieran que huir para no ser capturados por Herodes (como tantas otras veces, los indefensos son avisados, como lo fue José, por ejemplo, para que huyese a Egipto), dieron testimonio, digo, de, seguramente, los tres continentes que entonces se conocían y abarcar, con eso, a toda la humanidad que se rendía, o postraba, a los pies diminutos de uno niño-Dios. 5.- Pero Herodes es, por decirlo así, la parte humana de la historia. Mientras que los Magos representan la llamada del Espíritu, aquel mandamás judío no era, sino, el más puro grito de la sangre porque con sangre quiso pagar su cólera. 6.-Para nosotros es un buen ejemplo de comportamiento, por una parte, el de los Magos que llegaron desde el oriente del mundo y, por otra, el de Herodes. Depende, pues, de cada cual escoger por una vía: la divina de Dios o la humana del hombre solo con sus egoísmos y particularidades que pueden llevar al desastre, como es el caso ante el que nos encontramos.
ORACIÓN
Padre Dios; ayúdanos a saber comprender la importancia de acercarse a ti aunque no te veamos, aunque sepamos de ti por pura fe, tan importante como la de aquellos Magos que acudieron para alabarte sin conocerte, atraídos por tu Espíritu. Gracias, Señor, por poder transmitir esto El texto bíblico ha sido tomado del Servicio de Biblia de www.catholic.net