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nmelchor | 20 Abril, 2007 16:16
Las pulgas provocan picor e irritación en el lugar de la picadura (dermatitis por picadura de pulga) y también pueden causar reacciones alérgicas en los animales que sean sensibles a su saliva (dermatitis alérgica por pulgas)que producen reacciones desproporcionadas en los animales sensibles. Además, la picadura de una sola pulga puede desencadenar lesiones más o menos graves debidas al agresivo rascado que se produce el animal alérgico. Hay que tener en cuenta que todos los perros pueden convertirse en alérgicos a las pulgas, y que la reiterada exposición a ellas favorece este hecho. El tratamiento de estas alergias exige gran dedicación, y no son raras las recaídas, por lo que en los pacientes sensibles, sobre todo, es prioritario prevenir a la reinfestación.
En los gatos, la acción del rascado no es tan aparente como en los perros. Muchas veces es el lamido lo que los felinos utilizan para aliviar su comezón. Si al preguntar al propietario, nos dice que su gato se lame más de la cuenta, hay que investigar la posible presencia de pulgas.
Las pulgas también pueden transmitir un Gusano Plano (Dipylidum caninum).El perro o el gato, al rascarse con la boca, pueden ingerir alguna pulga infestada con el quiste del Gusano Plano. Éste se libera en el intestino y se desarrolla como gusano. Si llega a contraer la enfermedad, además de tratar las pulgas, se debe tratar el gusano intestinal.
Las pulgas son insectos hematófagos, succionan sangre del animal parasitado para alimentarse. Un animal joven, o de raza pequeña, infestado masivamente puede desarrollar una grave anemia, que en casos extremos puede resultar mortal.
Por lo tanto, el daño que pueden causar las pulgas no se limita al malestar y a la irritación como consecuencia de su ir y venir sobre el hospedador y de las picaduras. Puede ocasionar los siguientes daños:
• Pérdidas nutricionales.
• Diarreas.
• Mal estado general.
• Anemia (en casos graves).
Las garrapatas son otra clase de parásitos hematófagos de gran importancia sanitaria por las enfermedades que pueden transmitir, tanto a las personas como a los animales.
Se aprecian a simple vista en el perro, sobre todo cuando están fijadas y han ingerido sangre. Normalmente es más fácil que su perro coja garrapatas en zonas con vegetación, arbustos o plantas en general, puesto que es donde las garrapatas "esperan" para saltar al perro. Los lugares con más riesgo son los parques y jardines, dentro de las ciudades, aunque también suele ser típico de las salidas al campo.

Con una sola picadura la garrapata puede transmitir varias enfermedades, debido a que puede refluir contenido contaminado desde su intestino hacia el aparato bucal. Cuanto más tiempo permanezca adherida al animal, más posibilidades existen de transmisión. Por este motivo es tan importante retirarlas con prontitud pero la extracción incorrecta de una garrapata también puede originar una infección.
Entre los problemas que ocasionan las garrapatas a sus hospedadores se encuentran las lesiones causadas por su picadura, el debilitamiento por la pérdida de sangre, alergias, infecciones secundarias, la inyección de toxinas paralizantes o la transmisión de enfermedades como Borreliosis, Ehrlichiosis, Babesiosis,.
Algunas de las enfermedades que transmiten las garrapatas, como la fiebre botonosa, pueden transmitirse incluso al tratar de retirarlas con las manos desprotegidas. De ahí la importancia de utilizar guantes o instrumentos adecuados cuando se extraigan, para evitar la contaminación de los dedos con gérmenes peligrosos.
Lo más importante es reducir el número de picaduras de las garrapatas, ya que precisamente mediante la picadura se transmiten las enfermedades. La repelencia es fundamental para dificultar el acceso de la garrapata al perro, y por tanto, reducir el número de picaduras, disminuyendo así el riesgo de transmisión de enfermedades. Por ello son muy efectivos los productos repelentes con e llamado efecto "pies calientes" que gracias a la sensación de quemazón , dificultan que la garrapata llegue a fijarse al perro.
Cuando las garrapatas se establecen en los hogares resulta difícil acabar con ellas por completo, y es probable que los seres humanos puedan sufrir su ataque, especialmente si estos parásitos no disponen de perros de los cuales alimentarse.
Nanci Melchor Monserrat Licenciada en medicina veterinaria colegiada nº 336 - CS melmon@cvcv.org
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